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Travesía a La Graciosa





IDA. VIERNES


9.30h Salida al agua

Pero esta vez iba a ser distinto. Conocíamos nuestro lugar de partida, una preciosa cala donde se encuentra el Club Náutico Arrecife, pero no teníamos ni idea de que pinta tenía el puerto de destino. Confiábamos en que Gustavo, nuestro entrenados e instigador de esta aventura, nos llevara a buen puerto.

Teníamos 24 millas náuticas por delante y, aunque cargados de comida, agua y ropa, salíamos sin saber muy bien cuantas horas nos llevaría navegarlas, ya que había previsión de vientos flojos.

Salimos de Arrecife con Gustavo al mando de la lancha, remolcadas junto a nuestras compañeras de equipo Silvia y Patri (ESP18) y Marina y Lara (FRA7).


11.00h Empieza el entreno

A pesar de que nos hubiera gustado empezar el entreno antes, debido al poco viento, no pudimos empezar hasta pasada mas de 1h de remolque. Pero esta era la parte fácil, subir las velas y empezar a navegar. Estuvimos haciendo distintos ejercicios que nos ayudaron a trabajar en todos los aspectos técnicos en los que queríamos trabajar. Navegamos mayoritariamente de ceñida para ir recorriendo millas, pero también tuvimos la oportunidad de hacer algún través que nos sirvió para amenizar el trayecto.


14.00h Hora de comer

Después de casi tres horas de entreno decidimos descansar un rato para poder comer. El día anterior nos cocinamos unos “tuppers “de pasta en el apartamento en el que estábamos viviendo en Arrecife, y que nos pudimos comer con tranquilidad ya que teníamos condiciones de poco viento y muy poca ola. Aun así, en nuestra bolsa de comida también llevábamos fruta, bocadillos y frutos secos, para tranquilizar las mentes de nuestras madres.


14.30h Ultimo tramo

Con el estomago apaciguado (tampoco nos convenía empacharnos si teníamos que seguir navegando) y, después de un través en el que disfrutamos como niñas pequeñas, rodeamos el último cabo antes de llegar al norte de Lanzarote, donde se encuentra la isla de la Graciosa. Es impresionante el cambio paisajístico que nos encontramos entonces. Veníamos de la costa este de Lanzarote donde todo el litoral es mas bien plano y te deja ver bien el perfil de la isla. Pues en el último tramo de nuestro trayecto nos vimos rodeadas de unas impresionantes paredes de roca que subían en vertical desde el agua y que nos acompañaron hasta el canal, al que llaman Río, que separa Lanzarote de la Graciosa.


15.00h Llegada

Pasadas mas de 5h después de nuestra salida, llegamos a Caleta de Sebo, el único puerto de la Graciosa, isla con muy pocos habitantes, aunque tiene un movimiento turístico importante. Al ser un puerto pequeño y sin rampa, tuvimos que dejar los barcos atados en el pantalán, cosa que no habíamos hecho nunca con un 470, pero que fue una experiencia divertida. A partir de aquí ya fuimos a buscar el apartamento que nos había reservado Gustavo para pasar las dos noches en las que nos quedaríamos en la Graciosa.



SÁBADO


La verdad es que el sábado fue un poco decepcionante para nosotras ya que Sara cogió un virus de estómago y tubo que quedarse todo el día en la cama. Aun así, Bárbara tuvo la oportunidad de conocer la isla, dándole la vuelta en bicicleta que, aunque no fuera entreno en el agua, por lo menos pudo ser entrenamiento físico.



VUELTA. DOMINGO


Ya desde una semana antes de nuestra aventura vimos que el parte para el domingo iba a ser fuerte, con vientos de unos 20 nudos, y que la vuelta no iba a ser tan tranquila como la ida. Pero sabiendo que uno de los objetivos que teníamos era entrenar con vientos fuertes, ya nos pareció bien. Pero cuando nos levantamos ese domingo en la Graciosa, esos 20 nudos se habían convertido en 40.

Fuimos al puerto, con Sara ya recuperada, y estuvimos debatiendo bastante rato entre todos como hacerlo para salir. Sabíamos que el peor tramo era el del Río ya que el viento se aceleraba en el canal entre las dos islas debido a los acantilados, pero una vez pasáramos el cabo, el viento bajaría un poco a condiciones navegables. Al final, llegamos a la conclusión de que lo mejor era salir remolcados sin velas y pararnos en el puerto mas cercano, Órzola, que estaría a resguardo del viento, para poder montar el barco con tranquilidad. Y así lo hicimos. Salimos del puerto, observados por lo que parecía media población de la Graciosa que venía a despedirnos como si fuéramos a la guerra. Pero salimos sin problemas y tras 30 minutos de remolque llegamos a Orzola como previsto, eso sí, empapadas de arriba a abajo. Una vez montados, empezamos el entreno que nos llevaría de vuelta a Arrecife.

Entreno esperado por todos ya que hacía días que no navegábamos con tanto viento.

No se si sabréis quien es Murphy, pero nosotras pudimos conocer su ley a la perfección ese día. Pudimos disfrutar de nuestro deseado viento fuerte durante solo media hora, ya que, por razones que se nos escapan y que no estaban previstas, el viento fue muriendo a lo largo del día. Pero bueno, nos lo tomamos con filosofía y pudimos completar el entreno antes de que el viento se quedara a cero. El último tramo, y preocupados de que la noche se nos tirara encima, lo hicimos a remolque, pero que nos permitió disfrutar de un atardecer perfecto para cerrar por todo lo alto nuestra espectacular aventura.


Barbara y Sara



Translation in English coming soon..

For now, Google Translator works as good as anything ;P

Sorry..

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Cornudella López Sailing Team

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